
¿Quién era ella? Jane Doe, Bala Perdida. Deambulaba por las calles, generalmente muy despacio. Miraba con curiosidad a la gente, en ocasiones de un modo escrutador y molesto. Se paraba con frecuencia frente a los puestos de los mercados, fijándose en todos los productos, tocándose los labios con los dedos, fingiendo que dudaba y que iba a comprar. Nunca lo hacía.
Tenía un aire infantil. Parecía que ella misma se hubiese cortado el pelo, de forma irregular. Unos cuantos mechones le caían sobre la frente. La nuca despejada, el pelo recogido en trenzas para evitar el intenso calor de una gran ciudad tropical. Llevaba un vestido desgastado, de lino, de color un blanco sucio, con pequeñas roturas en el cuello. No estaba ceñido, no acentuaba las escasas curvas de un cuerpo adolescente. A veces lo cambiaba con una camiseta de hombre y unos pantalones vaqueros cortados. Esto era aún más horrible, pero ella siempre estaba hermosa.
En ocasiones parecía que te miraba fijamente a los ojos, pero después te dabas cuenta de que miraba más lejos, a la nada, a través de ti. Sonreía pícaramente cuando estaba con los niños de la calle, se lo pasaba bien con ellos, aunque no encajaba. No encajaba en ninguna parte.
Los viejos verdes la miraban con ojos libidinosos. Lo jóvenes la llamaban haciéndole proposiciones que cualquiera consideraría indecentes. Las mujeres se ponían celosas y la criticaban por ir provocando. Pero ello no provocaba, no lo hacía adrede. Ignoraba lo que le decían, y continuaba caminando lentamente, perdiéndose entre el aire caliente y el humo de las motos, hacia los barrios marginales. Allí, creían todos, era donde vivía.
¿Quién era ella? Jane Doe, una bala perdida en una gran ciudad tropical.