
Cuando estas en el fondo, en lo más hondo del pozo más profundo, ¿qué haces?. No tienes más fuerzas para hacer nada, y lo único que te apetece es quedarte allí, encogida y enroscada en tu propio cuerpo agotado, sin fecha para salir de la oscuridad. Pero no puedes quedarte, porque empezarás a tener frío y cuando veas la luz la confundirás con dolor y querrás volver al rincón en el que te escondías.
Aun así, salir es difícil. No tienes fuerzas para escalar,no quieres moverte ni ir a ninguna parte y puede que, en el fondo, aunque no quieras reconocerlo, el dolor te reconforte y quieras quedarte allí, solo para pensar que por un momento puedes esconderte del mundo. Y quizá soñar con que alguien te busque.
Es en esos momentos, los mas dolorosos de mi existencia, en que pienso en ti. Y pienso que me gustaría llamarte y decirte que vengas a buscarme, que me tiendas una cuerda que yo cogeré sin pensar para volver a estar contigo.
Pero no lo hago, nunca, y reprimo mis sentimientos. Por miedo, por vergüenza, por resentimiento,... porque no quiero que descubras que te sigo echando de menos, y que eres la única persona en que confiaré siempre, de la que nunca dudaré.
Sé que tú me olvidaste, puede que en realidad nunca pensases en mí como yo lo hice, ni pensases en un nosotros. Pero imaginar que sí lo hiciste es lo único que me ayuda a distinguir el leve rayo de luz que me ilumina cuando estoy allí abajo, y a saber cuando tengo que atraparlo.
Porque tú no vendrás, nunca. Y yo nunca tendré coraje para llamarte...